La IA entra en una nueva etapa: del software al mundo físico

Mientras OpenAI y Anthropic acaparan los titulares, los datos del segundo trimestre de 2026 muestran que la inversión en IA se está moviendo hacia un terreno mucho más físico: robots, chips y automatización industrial.


La inteligencia artificial sigue siendo, con diferencia, el motor de todo el venture capital global, pero también revela que la categoría que más está ganando tracción no vive dentro de una pantalla.

Physical AI: una categoría que gana protagonismo

La inversión acumulada en Physical AI alcanza ya 69.400 millones de dólares en lo que va de año.


Además, Estados Unidos concentra actualmente el 67% de toda esa inversión, frente al 51% registrado hace apenas tres años, reflejando un claro fortalecimiento de su liderazgo en este segmento.


Más allá del volumen invertido, la actividad también está creciendo.


Los desarrolladores de robots humanoides industriales lideraron las categorías analizadas por número de operaciones, mientras que los modelos fundacionales para robots también se situaron entre las verticales más activas del trimestre.

Una nueva generación de unicornios

El ecosistema de IA continúa creando compañías de enorme valor.


Durante el trimestre nacieron 37 nuevos unicornios de inteligencia artificial, la cifra más alta desde 2022.


Entre ellos destaca DeepSeek, que alcanzó una valoración de 59.200 millones de dólares, consolidándose como uno de los actores más relevantes del panorama internacional.


También sobresale Project Prometheus, especializada en IA aplicada a la industria y respaldada por Jeff Bezos, cuya valoración ya alcanza 41.000 millones de dólares.


Estos datos reflejan que el mercado continúa premiando empresas capaces de desarrollar tecnología diferencial y con aplicaciones industriales claras.

La infraestructura también vive su momento

La revolución de la IA no se limita al software.


Empresas dedicadas al hardware y la infraestructura también están captando una enorme atención por parte de los mercados.


Uno de los mejores ejemplos es Cerebras, que debutó en bolsa con una valoración cercana a 40.600 millones de dólares, convirtiéndose en una de las mayores salidas del año para una empresa especializada en chips para inteligencia artificial.


Todo ello pone de manifiesto que el desarrollo de la IA depende tanto de mejores modelos como de una infraestructura capaz de soportarlos.

¿Qué pueden aprender los founders?

Hace apenas dos años bastaba con incorporar inteligencia artificial a un producto para captar el interés de clientes e inversores.


Hoy esa etapa parece haber quedado atrás.


El mercado está premiando compañías capaces de resolver problemas complejos, construir tecnología propia y generar ventajas competitivas sostenibles.


La IA sigue atrayendo miles de millones de dólares, pero el foco ha cambiado. Cada vez más inversión se dirige hacia agentes inteligentes, infraestructura y soluciones capaces de interactuar con el mundo físico.


Todo apunta a que la próxima gran ola de innovación no ocurrirá únicamente detrás de una pantalla. También llegará a fábricas, almacenes, hospitales y cualquier entorno donde la inteligencia artificial pueda transformar procesos reales.

Fuente: State of Venture Q2’26, CB Insights