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Casos de éxito emprendedor: Raúl Cristian Aguirre

Casos de éxito emprendedor: Raúl Cristian Aguirre

Siguiendo con el ciclo “B-Talks – Casos de Éxito Emprendedor”, en este quinto encuentro, tuvimos el agrado de entrevistar a Raúl Cristian Aguirre, fundador y CEO de Tango/04, una multinacional de software con oficinas en seis países y clientes como Nike, BBVA, Banco Santander, entre otros.

En 2016, Tango/04 se convirtió en la sede de HelpSystems para el sur de Europa y América Latina, aprovechando la experiencia del Grupo Tango/04 en estas regiones y expandiendo la oferta para seguir ayudando a los equipos de IT a alcanzar sus objetivos de negocio.

Raúl Cristian Aguirre es graduado en Ciencias de la Computación, EO/MIT, Entrepreneurship Master Program y el Instituto Superior de Morfopsicología, además es diseñador de tecnologías galardonadas y de productos vendidos en más de 50 países. También, es poeta, escritor y productor de radio. 

En este encuentro, dirigido por Luis. I Cortés, Aguirre nos presenta la vida del emprendedor desde su lado más poético y humanístico. Si tenías algún concepto predeterminado de lo que es emprender, Raúl nos lo cuenta desde otro punto de vista. 

Qué es el éxito

“En mi caso, el éxito pasa por dormir bien de noche”, así lo define. Para muchos (o lo que está comúnmente aceptado) el éxito significa tener una empresa con muchos ingresos. Para él, dormir tranquilo y poder gestionar su energía, es la cima.

Aguirre considera que el éxito, además de ser una cuestión externa, es algo sumamente incontrolable. “Podemos hacer las cosas muy bien, pero hay un factor que es fundamental, la suerte”. Y agrega: “A veces las cosas te salen muy bien y otras muy mal. Y esas cosas las tienes que aceptar porque son parte de la vida”.

Yo creo que el éxito no es algo que tengamos que buscar, como tampoco tenemos que buscar la felicidad. Creo que simplemente lo tenemos que disfrutar, que nuestro paso por aquí es un regalo maravilloso. Cada cosa que nos pasa es un regalo. Saber realmente cómo disfrutar lo que nos pasa es realmente el éxito”.

Cómo se convierte un poeta informático en un emprendedor

“Una de las cosas que me ha ayudado a gestionar todo esto es el arte, para mí es absolutamente terapéutico”. Raúl Aguirre viene de una familia muy poética, y de pronto (por suerte o por error) fue a anotarse a la Universidad con la idea de ser psicoanalista y terminó convirtiéndose en analista de sistemas.

“Creo que eso fue un golpe de suerte, pude aunar toda esa información que yo tenía desde la sensibilidad más artística y la computación. Siento que he sido mucho mejor técnico por todo ese bagaje humanístico que tenía”, admite.

Cómo empezó Tango

Raúl trabajaba como programador en una empresa en Barcelona y para acelerar el proceso de su trabajo, creó una herramienta que lo ayudaba. “Una de las cosas que tengo como virtud es que soy muy vago, entonces creé este programa para poder trabajar menos”, cuenta.

Y ahí se prendió la lamparita. Si esa herramienta le servía a él, ¿por qué no a los demás? A partir de allí, Raúl comenzó a promocionarla y la gente no paró de comprar y se remite a la siguiente frase: “Hay empresas que llegan tarde al mercado, otras que llegan demasiado temprano y otras que tienen suerte”.

Raúl considera que fue un golpe de suerte. “Se ve que justo el mercado estaba en el tiempo preciso para que tenga éxito eso que yo empecé a ofrecer. Yo no quería ser emprendedor, ahora que lo sé, digo ‘uy, qué bueno que lo fui’”. Y agrega: “Yo creo que emprender es crecer. No se puede hacer crecer una empresa si uno no crece. No se puede ser mejor emprendedor que persona”.

Qué hay de Raúl Aguirre en Tango

Raúl considera que hay mucho de él en la empresa y habla sobre la conexión con los demás, de ser sensible y tener en cuenta al otro. “Creo que es una ventaja competitiva maravillosa”.

“El líder es el que marca el camino y la visión, la gente espera que así sea y creo que toda empresa tiene la impronta de su líder. Sobre todo la visión. Es fundamental para una compañía, es su ADN”, expresa.

Valores de la compañía

Tango se dedicaba a hacer softwares propios y en un momento, comenzaron a distribuir productos de terceros, pero admite que la relación con los dueños era fatal. “Había mucha incompatibilidad de valores. Se veía a los clientes como números”.

“A los clientes no les gustaba mucho el trato. Era una relación que no nos dejaba dormir bien. Lo único que tienes que hacer con un cliente es tratarlo bien, después el dinero llega”.

Entonces, más tarde dejaron de distribuir ese producto. “Que la empresa haya visto que priorizamos los valores, hace que la gente esté más motivada”. Y dice: “cuando pones tu dinero donde están tus palabras, te hace ser muy creíble y la gente lo toma de otra manera”.

Aguirre piensa que fue una de las mejores decisiones que han tomado. “Cuando quisimos vender la empresa, era más fácil venderla con productos propios que una empresa con productos de terceros”.

Una decisión tomada desde el punto de vista de corazón y valores, les generó más dinero. “Si haces las cosas bien, y tienes un poquito de suerte, el dinero llega. Nosotros tuvimos 25 años de empresa”, cuenta.

La mirada de los otros

Raúl cree en aceptar lo que la gente está diciendo sobre lo que haces. “El mercado al final son personas. Lo que te están diciendo, hay que escucharlo”.

Por otro lado, hace hincapié en los grandes emprendedores como Steve Jobs y alude que muchos piensan que es un genio y que nació así. “Es mentira. Todas las habilidades se entrenan”, dice. “Yo no tenía idea de que iba a ser emprendedor, tuve una empresa 25 años y la vendí con éxito, pero no nací con esto”.

En efecto, admite que aportó cosas suyas y que, a lo mejor, la empresa fue diferente, porque él se sentía diferente. “La gestionaba de forma distinta. Y está bien, porque eso me conectaba conmigo y con los demás. Pero yo no nací siendo emprendedor. Para mí, siempre se hace. Todo se entrena”.

Y remata: “Creo que los emprendedores que son exitosos, son personas que escuchan mucho”.

Gestionar la empresa de manera distinta

Raúl cuenta que hay cosas personales que nunca las ha abandonado por el simple hecho de tener una empresa. “A mí me cuesta despertarme temprano, mi trabajo más creativo es a la noche. Llegaba a la empresa al mediodía y eso no lo he dejado de hacer nunca”. Y agrega: “siempre he gestionado la energía como yo sentía que mi energía funcionaba mejor”.

Hay que ser diferente. “Si creas una empresa es porque tienes algo diferente que aportar. Si las ideas fueran absolutamente racionales y lógicas, todo el mundo tendría ideas geniales”.

“La empresas que tienen éxito es porque en principio no parece obvio o, inclusive, parece una mala idea”, explica.

Gestión de equipo

“El equipo es todo. A medida que empieza a crecer la empresa, la mejor decisión que puedes tomar es rodearte de la mejor gente posible”.

“Creo que hay tres funciones del CEO: fijar la visión, conseguir el equipo y motivar”.

“Para mí lo que hicimos bien, desde el principio, fue conseguir el mejor talento posible. A veces lo conseguimos, a veces no”, cuenta. “Si ves talento, que venga. Y si no es para este puesto, será por otro”.

La venta de la empresa

Cuando la empresa comenzó a crecer e internacionalizarse, tuvieron varias propuestas. Pero hubo una muy tentadora en 2009 que ofrecía un número con muchos ceros. Aún así, Raúl creía que no era el momento para vender. Él se encontraba muy entusiasmado y le daba mucha energía ir a trabajar. “Haber vendido en ese momento, creo que hubiese sido un error”.

Años más tarde, Raúl se dio cuenta de que llevaba más de 20 años sin escribir sus poemas. Todo lo absorvía la empresa. “Yo he llegado a la informática de casualidad, no era mi pasión vital original y llegó un momento en el que me había cansado”. Allí, pensó que la mejor forma de seguir era que la empresa la dirija otra persona.

Luego de mirar varias ofertas, se decidieron por aquella compañía que en 2009 les había ofrecido la compra. “Estaba convencido de que era una buena opción para la empresa”.

Después de la operación, ¿hasta qué punto Raúl es necesario?

“Nadie es indispensable”, exclama Raúl y hace referencia al ejemplo de Steve Jobs. “La empresa siguió”, dice.

“Yo creo que muchas veces al emprendedor le da miedo desprenderse. No son capaces de imaginarse sin la empresa. Pero las empresas pueden funcionar. Pienso que es más mito que otra cosa”.

“Una cosa es lo que sos y otra es lo que haces”, explica Raúl. Tenía muy claro que él era otra cosa y no era la empresa. “Hacía dos años que iba de turista, la empresa estaba funcionando sin mí. No era indispensable”, comenta.

Y cuenta: “Cuando se firmó la venta, yo dije al día siguiente: ‘ha sido un placer’ y he vuelto una sola vez a saludar. No me volvieron a llamar, porque tenían un equipo que lo estaba gestionando todo bien. Es un orgullo. He creado una empresa que no me necesitaba”, dice.

Cómo se prepara a un equipo para la venta

“Una de las razones por las que nos compraron, fue por el equipo”, admite. 

“Es bastante conflictivo. Imagina que estás muchos años con una directiva y te dicen ‘mañana viene otra’. La gente no sabe qué va a pasar. Es incertidumbre. A mí me gusta, pero a mucha gente no”, admite.

Sin embargo, Aguirre tenía buenas respuestas ante esa incertidumbre. Él quería una compañía que continuara con el proyecto. Un lugar donde la gente estuviera bien y que los valores se mantengan. Y cuenta: “Hace un año estuve en la empresa, y estaban todas las mismas caras y súper contentos”. 

Obstáculos en la venta

“El proceso es largo, tedioso, aburrido, exige mucha energía. Cada cosa que van encontrando es menos valor de la empresa, pero tener una posición de fuerza, nos permitió que podamos negociar”, cuenta.

La vuelta a la poesía

Raúl Aguirre ya publicó dos libros desde la venta de la empresa y tiene más para publicar. “La poesía hace bien. Es algo que a mí me llena y la quiero compartir”.

Actualmente está haciendo un espectáculo para tratar de acercar a la gente a la poesía. “Siempre en el momento que estés de tu vida, va a haber un poema, un autor, que te va a ayudar, a inspirar, alentar, consolar, acompañar y a darte valentía. La poesía es extraordinaria”, expresa.

Aguirre considera que la poesía debería ser uno de los hobbies de cualquier líder. “Cuando eres líder tienes que comunicar. El lenguaje es un arma extraordinaria. Si la usas bien, tienes mucho para ganar. La poesía te enseña a usar el lenguaje”.

Charla TED

En 2017, Raúl Aguirre brindó una Charla TED: La teoría del Cóctel, donde habla de cómo puedes conseguir resultados extraordinarios, sin ninguna competencia extraordinaria. Simplemente con la mezcla de habilidades ordinarias. “Es la receta de cualquier persona que haya tenido éxito”, dice.

Y para finalizar cuenta: “Quiero hacer otra que hable sobre cómo la poesía te puede ayudar a ser mejor directivo. Creo que puede ser muy interesante y puede ayudar a que muchas personas puedan dormir mejor”.

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Por Bianca Damiano

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